martes, 23 de agosto de 2011

rambling in the night

¿Hasta dónde lo lleva a uno el destino, o las consecuencias o lo que sea que cualquiera le llame a lo que le termina pasando?
¿Hasta dónde no es culpa de uno?
¿Es de un lado, del otro o una mezcla de los dos?
¿Cómo termina uno donde está?
No sé cómo terminé acá, no sé cómo lo podría arreglar. No sé si tiene arreglo siquiera. No sé si hay algo que arreglar. No sé si después que pase el tiempo y vea lo que pasó si no lo veré como algo que era irremediable.
No sé por qué a veces me ataca esa tristeza irrefrenable aunque en la mayoría del tiempo, racionalmente, me parece ilógica.
Creo que llegamos a la vida sin manual, que llegamos con la hoja de respuestas en la mano en el segundo después que nos entregan los resultados del examen.
Lo bueno que le encuentro es que no siento rencor con nadie ni nada. Logré darme cuenta a tiempo que es una pérdida de tiempo. Que no sirve, que es exteriorizar las propias culpas.
Duele, pero menos sabiendo que no hice un martirio de lo que es, de una manera u otra, mi culpa.

sábado, 20 de agosto de 2011

respuestas que hubiérmos querido tener

Siempre dije que la vida es hacerse menos boludo. Eso se demuestra en lo que siempre supe, que a medida que pasa el tiempo vas poniendo las cosas en perspectiva. Pero la perspectiva viene después que algo pasó. Y esa perspectiva después no sirve nada porque es casi imposible que te pase lo mismo de nuevo como para saber cómo reaccionar a esa situación.
Para lo único que sirve a veces la experiencia es para darte cuenta que sabrás cómo reaccionar a una situación que seguramente no se presentará y que habrá miles de situaciones (casi todas las que uno vivirá) para las que uno no está preparado.
Pasar a otra situación igual da esperanzas, de que lo que venga sea mejor, de que uno tenga un comportamiento que se adecue a la situación. Pero nunca se está seguro.
Lo único que sé es que la vida trae más sorpresas de las que estamos preparados, pero quizás eso es lo interesante.
Y, como una frase hecha y que no sirve para nada, el tiempo dirá.

sábado, 13 de agosto de 2011

Un par de pensamientos disociados

Esta es una declaración de Principios.
Primero que nada, al empezar a escribir me doy de cuenta nuevamente que estoy orgulloso de escribir bien (incluyendo puntuación y tildes) aunque lo que sí hago es no comenzar con el signo ortográfico correcto como ser el signo de admiración.

Luego me he dado cuenta que ando necesitando volver a tener charlas sobre temas irrelevantes para la vida pero interesantes al menos para mí y mi eventual interlocutor. Tuve dos pequeños cruces de opiniones (uno de ellos un comentario en el blog de mi amiga Marie) y volví a sentir esa satisfacción de la charla. Lo malo es que una fue en facebook y la otra en un blog. Parece que ando necesitando interacción en carne y hueso.
De todas maneras no me molesta demasiado. Soy un tipo medio solitario, quizás por cuestiones de la vida o la personalidad mía.

He perdido inspiración, creo que esa es la cuestión. Me puse a escribir esto y me dí cuenta que hace mucho que no tengo pensamientos interesantes, estoy como anestesiado.
De lo que sí he pensado un poco es sobre el amor y, gracias a mi última interacción con Marie, en las demostraciones de amor.
Creo que el amor es algo inherente a los seres humanos. Es un sentimiento que me ha hecho crecer como persona y dejar de ser un parco de mierda. Pero el probable colapso del amor es lo que más me ha movido en este último tiempo.
Me hizo dar cuenta que aún soy humano. Sentí un montón de cosas absurdas, pensamientos infundados e ilógicos. Pero por lo que pude ver por ahí y he leído y visto en las llamadas comedias románticas, es normal. Luego tuve tiempo de ver las cosas a una distancia más correcta y poner todo en perspectiva. Ahora sé que lo que pensé y sentí en ese momento fue una reacción emocional normal de acuerdo al momento.
Lo que me preocupa y me molesta es la posibilidad que esa distancia en el tiempo entre el momento en sí y mi "iluminación" haya minado mi posibilidad. Lo que me lleva a pensar si la suerte estaba echada desde un primer momento.
De todas maneras me niego a esa conclusión. Hay una pequeña luz al final del túnel y pienso aferrarme a esa esperanza con uñas y dientes. Por otro lado, si una relación dependiera de cómo reaccionamos en un primer momento, si depende de esa reacción que es más que nada visceral, casi no existirían parejas en el mundo.
Lo que saco de conclusión en este momento es que tenía mucha razón Calamaro con su canción No se puede vivir del amor. Se puede vivir sin amor, nadie ha muerto por eso. Pero por más que no se pueda vivir del amor, termina siendo una vida y gris, en la que uno pierde más de lo que gana.

Por último, este soy yo. Así de complicado, de cagón y apasionado, quedado e ilusionado.
Como dijo House, la gente no cambia. Es verdad, pero la gente mejora.
Ese es mi objetivo.